Donde el musgo abraza
la piedra ancestral,
y el arroyo canta
su canción de cristal,
se detiene el tiempo,
se aquieta el afán,
y el alma florece
en la eterna paz.

Donde el musgo abraza
la piedra ancestral,
y el arroyo canta
su canción de cristal,
se detiene el tiempo,
se aquieta el afán,
y el alma florece
en la eterna paz.